“Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno... No hay quien busque a Dios..."
¿Será que se vive el momento del cual habló el profeta Amós: “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová”?
Al parecer, un velo de oscuridad espiritual envuelve a la humanidad. En cada calamidad, en cada sufrir un perenne clamor se oye por doquier; quebrantamiento y desventura vemos por todas partes...
Ah, pero el profeta Isaías señaló: “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia... El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.”
Y, además, el patriarca Job expresó: “¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón, y lo visites todas las mañanas, y todos los momentos lo pruebes?”
Y si en Hebreos, podemos leer: “Porque no sujetó a los ángeles EL MUNDO VENIDERO, acerca del cual estamos hablando...”